Relato sexo duro

Relato de Sexo duro con su ex-follamigo | Marqueze

Ella no tardó ni dos minutos en contestar con el mismo deseo. Comenzamos a platicar sobre cosas personales, fue ahí cuando comenzé a conocerla. Tiene dos hijos, uno de 14 y una niña de 9 años. En cierto momento me preguntó que si estaba en mi casa lo cual fue un poco raro, le dije que sí y me respondió diciendo que era posible que vinieran a esta ruta en un par de horas.

Primer encuentro sexual con una rica madura

Le comenté que si venía debía pasar a saludar cosa que aceptó inmediatamente. Un par de horas después y como había dicho me mandó un mensaje diciéndome que estaba en la esquina de mi casa. Salí para recibirla y ella con el pretexto de venderme algo se acercó y entró a la cochera.

MI PERRO ME LO METIÓ A MIS 14 AÑOS.

En mi casa el portón es de los que tapan la vista hacia adentro así que nadie la vería. Ya adentro se acercó a mí y me saludó de beso y yo le respondí el saludo y después nos sentamos a platicar como viejos conocidos. Se levantó y entró a la casa. Justo después de poner un pie adentro fue como si se desatara y olvidara todo. Se acercó a mí y comenzó a besarme salvajemente, tanto que me empujó contra la pared, se me repegó toda y comenzó a tocarme con ambas manos. Fue muy excitante la situación que se estaba dando. Poco después de besarnos la tomé de las nalgas las cuales eran enormes y bastante duras, no era raro para alguien de su campo laboral.

Al tocarla se excitó tanto que comenzó a sobar mi verga sobre mi short. Esta estaba ya algo dura y eso le gustó mucho, fueron unos 15 minutos de faje del bueno. Exhausta de chupar pollas fui encadenada dentro de la bañera con las piernas abiertas, boca abajo. Luego fue el turno de mi chocho, la presión del agua me hizo humedecer y al cabo de unos instantes me había corrido, sujeto el chorro con un cinturón y coloco un vibrador en forma de polla enorme en mi culo. Comenzó a meterlo y a sacarlo lentamente, una y otra vez hasta que entro hasta el fondo. Lo notaba vibrar, y deslizarse por mi culo.

Lo sujeto con otro cinturón y se fue. Me volví a correr. La presión del agua en mi clitoris me hacía retorcerme de placer. Me corrí durante al menos un minuto. Pasadas ya varias horas comencé a gritar. La mezcla de dolor y placer no me dejo dormir y a la mañana siguiente aun seguía retorciendome en la bañera. Acto seguido estaba en una habitación lujosa, ya no parecía una mazmorra, sino un hotel de cinco estrellas. Me ataron nuevamente à la cama.

Pero yo estaba aterrada. Un hombre gordo y grasiento entro en la habitación, se pasó la lengua por los labios y se colocó encima mio. Me susurro al oído. Grite de dolor.

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Empezó a sacarla y meterla hasta que se corrió, la saco antes y se corrió en mi cara. Gire la cara pero me la metió hasta la garganta. Cayó dormido sobre mi pero no sin antes meterme un dedo en el culo. Cuando se despertó lo saco y me lo hizo chupar. Metió su polla en mi culo y siguió follandome hasta que se corrió dentro, la lefa salia hasta mis nalgas. Volvió a meterme la polla en la boca para que se la limpiara, y bajo hasta mi coño y volvió a lamerlo, gemia de placer, me gustaba la sensación se su lengua en mi coño, me volví a correr.

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Poco a poco comencé a adorar el placer que sentía cuando mi amo metía su polla en mi coño y culo y tras tres noches era yo quien buscaba su polla. A mi me tocaba las tetas con fuerza. Despues nos indicó que le acompañasemos al comedor. Y, como no vi asientos libres, me agarré a un pasamanos fijando la vista en el parque.

Vamos a pasarlo bomba este verano, que después ya seremos personas serias. Jiji… —decía Clara con su estridente tono a otra ñoña que había terminado los estudios con nosotras. Pensé en hacerme la sueca, pero el arrebato morboso de iniciar una conversación superficial con la ex del hombre que me quería follar, eliminó todo rastro de timidez. Chica, no sabía que venías a la fiesta… —le dije con altanería y expreso fingimiento. Estuvimos hablando de trivialidades hasta que llegamos al campus. Pasé un buen rato flirteando con todos, hasta que Ricardo se unió al grupo.

Empezamos a hablar y, como siempre, construimos un muro invisible a nuestro alrededor. Bebimos cubatas y bailamos. Me susurró que estaba preciosa. Le susurré que me volvía loca con su cuerpo. Me preguntó que si quería que me besara. Le respondí que deseaba que me follase salvajemente…. Me cogió de la cintura y me besó. Me agarraba fuerte.

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Un relato de sexo duro con una madura comercial de Telcel

Notaba su miembro erecto bajo el pantalón. Por un momento, mientras nos dirigíamos allí, sopesé si era correcto. Alguien podría vernos, pensé. Las pulsiones de mi libido eran enormes. Todo mi cuerpo pedía sexo. Todo yo era sexo. Me sujetó, asiéndome por las nalgas para alzarme contra la pared. Empecé a palpar su pene por encima del pantalón. Él me acariciaba los senos. De repente, bajó uno de los tirantes del vestido con tanta energía, que también descolgó el del sujetador.

Uno de mis pechos quedó al descubierto. Paró por un segundo. Me miró fijamente, y se abalanzó a lamerlo. Creo que hay alguien observando —le supliqué, intentando apartar su cabeza. Había gente en la oscuridad. Seguramente, estaban allí fumando o simplemente orinando, cuando nos oyeron.